jueves, febrero 11, 2010

Claves para una buena salud


El cuerpo humano esta diseñado para vivir al menos 140 años. Si recibe una adecuada calidad de vida y una nutrición que proporcione equilibrio energético. Así se cumpliría una absorción eficiente de la energía contenida en los alimentos y la respectiva eliminación de los residuos, alcanzando un cuerpo delgado y vigoroso, sin excesos, y con poder para recuperar la salud o defenderse de las enfermedades.



Para ello se requiere “saber tratarlo” de acuerdo a un manual de uso, que se nos extravío. Pero nuestra mejor referencia es sencillamente seguir las leyes naturales. Todo sistema en movimiento requiere de un combustible. Así como los carros necesitan gasolina, el organismo vivo requiere de alimento que facilite las funciones de digestión, asimilación y eliminación, en vez de obstaculizarlas.



Y aunque no lo crea, nos atiborramos con alimentos muertos o químicamente procesados, mal combinados y con bajo contenido energético, que sobrecargan de esfuerzo al estómago, ocasionándole digestiones lentas, fermentación y putrefacción de los mismos, aún antes de llegar a los intestinos. Dicho proceso es interno, no lo vemos, pero sentimos sus efectos a través de la pesadez, gases, agotamiento, para finalmente solicitarle al medico que sane un mal orgánico que nosotros mismos pudimos prevenir. Los alimentos concentrados (bajo contenido de agua) o sea todos aquellos que no son ni frutas ni verduras deberían denominarse “ladrones de energía” porque afectan el equilibrio energético, tan indispensable para la salud y vitalidad.



Para que su cuerpo elimine adecuadamente los desechos o residuos necesitan energía… pero los alimentos sabrosos que la mayoría de nosotros estamos mal habituados a ingerir, sobrecargan tanto al estomago, que al final de las 25 horas promedio de digestión, ya el cansado organismo apenas funciona con menos del 50% de su energía potencial. Lo maravilloso es que ese caudal de vitalidad está al alcance de nuestras manos, ¡ya!



Los alimentos energéticantes como las frutas, son naturales, vivos y depurantes. Los alimentos autolimpiantes y autoequilibrantes de energía tales como las verduras y legumbres (en su estado natural no cosidos equivalen a gasolina óptima).



De hecho, el cuerpo está diseñado y programando para una natural y permanente depuración y autolimpieza de residuos y toxinas, sólo que nosotros sobrepasamos dicho límite diario, permitiendo así la acumulación y depósitos de los mismos (celulitis, cauchos, barrigas prominentes, entre otros). Es como si usted le asignara a un empleado más responsabilidades de las que diariamente puede cumplir. Por ejemplo; si le pide a alguien que traslade 40 cajas diarias, cuando su capacidad real es 25. Al día siguiente, dicho sujeto tendría que trasladar las 40 cajas del día, más las 15 cajas de ayer.



¿Qué hacer entonces? Aprender a comer sin tener que pasar hambre ni privarse con tediosas dietas que contabilizan calorías, puede alimentarse muy bien, respetando el equilibrio natural del cuerpo (70% liquido). Combinando un alimento concentrado (escoger uno sólo entre carnes, aves, quesos, huevos, leche, granos, arroz, pastas, pan, entre otros) con alimentos abundantes en agua (verduras y legumbres). Preferiblemente, mayores raciones de estos últimos. Algo así como… disfrutar de su comida favorita acompañándola de una abundante ensalada verde natural. ¿Cómo puede quedar con hambre? ¿Qué quiere usted… sentirse saludable y lleno de energía o pesado y envejecido?... la cuestión es saber combinar, no sacrificarse renunciando a nada. Claro, los abusos no se pueden mantener. La herramienta para la salud y el cuerpo esbelto está en nuestras manos.

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